|
Una nota decide suicidarse y surge una melodía de las manos del artista; la cuerda de la guitarra queda resonando en la habitación y afuera es domingo y no es Buenos Aires, ni calle Corrientes, ni llueve, ni hace frío. Una nota decide suicidarse y la tecla del piano es arrancada del descanso, quizás suene un blues y otras tantas notas decidan terminar con su vida frente al vacío agujero del saxofón. Una nota muere en cada instante, en distintos puntos del planeta y mis oídos no logran descifrarlas. Un mundo de música silenciosa y soledad callada se enfrenta en cada minuto a una sociedad cada vez más sorda. Un hombre decide suicidarse y ni una sola nota se da por aludida y diez millones de oídos continúan escuchando el jazz que pasan por la radio. El sonido de un cuerpo es más silencioso que las noticias. El silencio de nosotros es por lo que las notas se suicidan, pero somos tan miopes que siendo ciegos no abrimos los oídos, ni para escuchar una respiración, ni para escuchar a un corazón que deja de latir, ni para escuchar a uno que continúa haciéndolo. Write Comment (0 comments) |